Lisboa



Arsenales, fundición de cañones, teatros, museos, Universidad, Palacio de las Cortes o arzobispado son otras posibilidades que ofrece la ciudad a su visitante.

La citada Plaza del Comercio y la del Rossio, junto a sus rúas Augusta, Aurea y da Prata hacen que Lisboa pueda competir ventajosamente con las mejores capitales de Europa.

Entre las obras arquitectónicas y de ingeniería que acoge Lisboa destacan dos puentes. Uno inaugurado en agosto de 1966, con 2.777 metros de largo que se alza sobre el Tajo y une dos partes de la ciudad, el centro histórico y el principal motor económico con las áreas más empleadas para residencia y dormitorio de los habitantes de Lisboa y trabajadores del otro lado. Tras la Revolución de abril de 1974, el “Ponte Salazar” cambió su nombre por el de “Ponte 25 de Avril”.

El otro puente fue uno de elementos desarrollados con motivo de la intención de mejora urbanística que se quiso aplicar a la ciudad con motivo de la acogida de la Exposición Universal entre mayo y octubre de 1998. Ese segundo puente sobre el Tajo, con sus 18 kilómetros, recibió el nombre de Vasco de Gama. También con motivo de esa celebración se construyó la nueva Estación de Oriente, obra del valenciano Santiago Calatrava.

Por otro lado, cuatro años antes, durante 1994, Lisboa había sido Capital Europea de la Cultura.

Otra de las particularidades que no debes dejar de ver en Lisboa es el Castillo de San Jorge, que se yergue en posición dominante sobre la más alta colina del centro histórico de Lisboa, proporcionando a los visitantes una de las más bellas vistas de la ciudad y del el estuario del río Tajo. El gobierno portugués está demostrando en los últimos años un gran esfuerzo por la perfecta conservación del recinto, de 6.000 metros cuadrados, en el que se integran íntegramente barrios y vecindarios de la ciudad. La edificación consta además de varias torres y garitas, un foso y dos patios de enormes dimensiones.

Para completar una escapada a Lisboa, sólo falta probar sus platos típicos de bacalao con gran cantidad de guarnición y hacer un recorrido sin ninguna prisa en los tradicionales tranvías amarillos.

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